Cronopios. Esos seres que habitan en los márgenes.

microrrelatos_gorca001

A partir del dibujo de Arturo Cebrián que da forma y personalidad al blog, todos esos pequeños escritores de grandes relatos han comenzado a divagar sobre qué o quiénes eran esos fantásticos trabajadores que aparecían en él o simplemente a escribir lo que el dibujo les transmitía.

En tan solo cinco minutos, estos son algunos de los resultados:

 

 

quotes¿Alguna vez has pensado de dónde sale nuestra imaginación? ¿Cuál es la motivación que mueve los hilos de esta poderosa arma?

Como casi todos los temas que conciernen al universo y a la propia existencia, hay varias teorías. Una de ellas, la más científica, dice que la imaginación es una capacidad de nuestro cerebro que se desarrolla en una determinada zona de él. La otra, la más fantástica, toma formas variadas según los diferentes pensamientos, temores y secretos de cada uno.

Yo definiré, en este caso, a la imaginación como un grupo de pequeños pensamientos volátiles que te hacen ver ensoñaciones, dibujar sobre un lienzo, interpretar una canción o, como está sucediendo ahora, ayudarte a trazar las letras que componen una pequeña historia.

Raquel Cerrato.

quotesEntonces todos se pusieron a trabajar, cada uno hacía su trabajo asignado; traer el enorme palo mágico que pintaba, las curiosas hojas blancas…

Los más inteligentes se pusieron a copiar, mientras otros traducían el curioso lenguaje de la gente grande.

Se pasaron allí encerrados horas, días, semanas… Pero llegó el día en el que la alarma de la fabrica sonó. Todos se pusieron eufóricos, lo habían acabado.

Tenían en sus manos lo más parecido a aquello que los humanos denominaban libro.

Víctor Sánchez.

quotes Todos trabajaban sin descanso. Los más fuertes transportaban lápices a la zona de escritura. Bajo las órdenes del diseñador, los trabajadores escribían con la pluma en el libro.

Pero, después de tantas horas de escritura y duro trabajo, algunos dejaban su labor. Uno de ellos observaba el panorama desde un alto. Otro, por su parte, se echaba una reparadora siesta apoyado en una mesa entre las idas y venidas de los transporta-lápices.

Laura Gómez.

Y como estamos de inauguración y son muchos los textos que al jurado unipersonal le han gustado, obsequiaremos, sin que sirva de precedentes, otros tres relatos:

quotesY la pequeña Molly preguntó: -¿De dónde salen los libros?- Y yo, extrañada por su pregunta, en lugar de responder de la misma manera que lo hubiera hecho cualquier persona, dejé que mi imaginación vagara. Tras un rato le dije:

– Existe un lugar, nadie sabe bien donde, del que vienen los libros. Es un taller en el que pequeños seres hacen, uno por uno, todos los libros que puedes ver en tu estantería. A veces, alguno se queda atrapado entre las hojas y, cuando logra salir, ya en casa de alguien porque el libro que habita ha sido abierto, se encarga de que no consigas hallar las llaves o las monedas que que guardabas para el recreo. Por ello, cuando tengas un libro nuevo, cuídate de que ninguno escape de entre las hojas.

Cuando acabé mi historia, Molly salió corriendo hasta la estantería y, uno por uno, abrió todos sus libros para comprobar que ningún pequeño trabajador se había quedado enganchado entre las páginas.

Elisa Trampal.

quotesEl pequeño hombre miró a su alrededor. Estaba lleno de libros, lápices, plumas, tinta… pero todo era de un desmesurado tamaño. El hombre se miró los brazos. No recordaba quien era, no era un hombre, no era nadie. Sus articulaciones eran de plástico, como el resto de su cuerpo. 

Analizó de un rápido vistazo lo que podía alcanzar a ver con un golpe de vista; fijándose bien podía decir que estaba en una fábrica donde se copiaban libros.

Tan perdido estaba en sus pensamientos que no escuchó la primera vez que le llamaron por su nombre. La siguiente alcanzó  a escucharla y despertó de sus ensoñaciones para volver a su trabajo de copista.

Paula Martín.

quotesHace ya mucho tiempo, los habitantes de un pequeño pueblo solo sabían comunicarse de forma oral, por lo que decidieron inventar una nueva forma de expresarse. 

El más anciano del pueblo escribió una serie de signos a los que llamó letras. Se inventó veintisiete caracteres para escribir lo que sintiese.

Cuando se lo enseñó a sus convecinos no entendieron qué significaban aquellos borrones y él, con la paciencia que tiene la gente vieja, les explicó que esos signos expresaban lo que él sentía. 

Sus paisanos, sorprendidos, decidieron aprender ese nuevo lenguaje y enseñarlo pueblo a pueblo, ciudad a ciudad y país a país. Ese fue su gran descubrimiento, la escritura.

Daniel Fernández.

 

 

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cronopios. Esos seres que habitan en los márgenes.

  1. maria luisa gómez carrera dijo:

    Este comentario es para esos pequeños escritores de grandes relatos, especialmente para quien ella ya sabe. Unos desean el talento, otros lo tienen. Mi enhorabuena y mi admiración por ser capaces de volcar en un papel vuestros sentimientos más puros y sinceros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>